Escrito por:
Mary Álvarez (Estudiante de Derecho, colaboradora GRED-UNIBE)
La democracia es, sin lugar a dudas, un término que en muchos aspectos ha perdido su esencia. Sería insensato de mi parte afirmar que no existen personas que aún hoy luchan por conseguir la misma, para que nuestra “civilización” pueda convivir en paz y armonía, dentro de un orden social preestablecido por algunos, que definitivamente “quieren el bienestar común” para el progreso y un porvenir fructífero.
Sin embargo, como ya he mencionado anteriormente, ha perdido gran parte de su esencia puesto que, cierto grupo de personas se han encargado de colocar la democracia en un plano personal, en donde sólo se persiguen beneficios propios y egoístas.
No está de más afirmar que la democracia caería bien en nuestros días, pero, ¿podríamos decir que Latinoamérica vive plenamente en “democracia” y que nuestros vecinos países, y nosotros incluidos, gozamos de un “estado constitucional”[1] que proporciona seguridad al ciudadano? Honestamente, tendríamos que transportarnos en el tiempo y darnos cuenta de que realmente, la tan profesada democracia que hoy vemos en muchos países de Latinoamérica, no es más que un disfraz o una pantalla maquiavélica.
La democracia en su sentido estricto, no es más que, un sistema de gobierno en el cual existe un grupo que representa a la colectividad, que personifica en sí las necesidades y los deseos de la población ante instituciones u otros países en mejor posición económica, política o social; para proporcionar una estabilidad en los mismos campos y un futuro próspero. O como diría Jorge Luis Borges: “Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.”
Está caracterizada por el sufragio universal[2], en donde los ciudadanos eligen a sus gobernantes, y mediante este voto se llega a la conclusión de quién será el más conveniente para representar a su nación frente al resto del mundo, y el que tome las decisiones a lugar para brindar beneficios a sus ciudadanos.
Para Platón, “la democracia es el mejor de los gobiernos sin ley y el peor de los gobiernos en los que se respeta plenamente la ley”, y aunque difiero en su pensamiento, hay que aceptar que muchas de sus ideas son ciertas. Como bien dice en La República, cada hombre nace dotado para desarrollar una habilidad y debe dedicarse sencillamente a ésta, enfocarse para lo que fue creado, si eres líder a los líderes criticarás y si eres agricultor por igual (Platón 370 a. C.), pero ¿por qué enfocarnos en un solo campo? Muchos somos capaces de conocer de todo un poco. Con esto expreso, humildemente, mi desacuerdo ante la especialización y que el ser humano capaz de dirigir su intelecto hacia tantas materias, lo haga sólo con una.
Las ideas de Platón en gran parte, a pesar de la utopía de su Estado ideal, fueron de gran ayuda a los hombres que emprendieron un camino lleno de obstáculos para alcanzar lo que conocemos como democracia y no obstante a que hoy se ha desvirtuado un poco su concepto. El camino ha sido largo y difícil para obtener lo que hoy es nuestro, desaprovechar el don con el que se nace, para éste filósofo era pecado y comparto su análisis en este caso.
Hay que resaltar que Latinoamérica y la mayoría de sus países está confrontando una crisis en sus estados democráticos, puesto que se me hace inadmisible llevar la democracia a un punto extremo en donde puede considerarse hasta libertinaje e irrespeto de parte de los ciudadanos, que muchas veces son manipulados por sectores poderosos, hacia sus propios gobernantes, que aunque puede que no estén cumpliendo del todo con su trabajo no se les debe, ni en última instancia pasar por alto, ya que son autoridades después de todo y el demostrar el descontento de manera desordenada y caótica puede quitarle la razón a quien la tenga. Un ejemplo viviente de lo que hablo es el caso de Honduras y su Presidente Zelaya[3] que hemos estado escuchando tanto en los últimos días y que ha recibido apoyo de parte de organismos internacionales como la OEA, CARICOM y jefes de Estado como Leonel Fernández, Hugo Chávez y Óscar Sánchez, que califican este acto como intolerable y un retroceso a la tan perseguida democracia (Juventud rebelde 2009).
Considero que la democracia aunque no es imprescindible, no debe dar lugar a la tiranía, no debemos dejarnos manipular ni mucho menos sobornar por poderosos que quieren vivir en un Estado en donde sólo ellos se pueden dar el lujo de decir que viven en “democracia”.
Por otro lado, ésta misma se ve afectada por sectores que quieren acomodar la definición a su gusto, mientras sea el pueblo que se cae a pedazos, mientras la crisis no les toque todo está en orden, ¿qué decir de las reformas constitucionales y de las reelecciones presidenciales que presenciamos con frecuencia en la actualidad? ¿Es acaso esto señal de progreso o de retroceso?
Los ciudadanos deben de conocer sus derechos, no sólo los fundamentales, deben tener acceso y estar al tanto de lo que pasa con su situación. Como bien nos enseñan en nuestra carrera: “Sin interés no hay acción”, el ciudadano debe hacerse respetar, defender sus prerrogativas y evitar a toda costa que se le prohíba lo que está permitido y viceversa.
Un Estado Constitucional es aquel que está regido, valga la redundancia, por su constitución, en donde lo que establece su Ley sustantiva es más que cualquier otro establecimiento impuesto, y que no sólo representa un pedazo de papel, el cual el gobernante de turno puede modificar a su antojo y provecho personal olvidándose del objetivo de su puesto y para lo que está dirigido.
Entre las modificaciones que estamos más acostumbrados a escuchar está la introducción o extracción de la reelección de nuestra Constitución y de otros países más en Latinoamérica y el Caribe (Franchini 2008), pero ¿debemos hacernos a oídos sordos ante este cambio constante?
Es, definitivamente, antiético[4] que nuestros gobernantes reformen La Ley a su antojo con respecto a la reelección por intereses políticos y de ámbito personal, como superación talvez o ¿quién sabe? Cuando en realidad deberían de estar preocupados por mantener un Estado limpio y transparente, libre de corrupción y de malos hábitos, en donde el ciudadano se sienta seguro y protegido por las leyes que no serán modificadas constantemente por quienes pueden y quieren, como si fuese un capricho íntimo y de cada quien. No es una competencia entre qué país latinoamericano modifique más su constitución, no es anhelo y mucho menos por gusto.
Es por igual inaceptable que las naciones no sean, para este grupo de falsos líderes, más que una pelota que puede rebotar de lado a lado, unas veces con más fuerza y con cambios constantes y otras más despacio cuando los períodos son más lentos y menos eficaces.
No es saludable, para ningún país y mucho menos para “los que estamos en vías de desarrollo”[5], (ese mismo desarrollo que parece nunca llegará, si seguimos este camino), estar estancados y carecer de personas capaces que puedan ayudarnos a salir de este pozo profundo en el que nos hemos hundido, y digo hemos debido a que los mismos ciudadanos por la falta de conocimiento y el desinterés por participar en lo concerniente al desarrollo de su propio país, somos los culpables en gran parte de este retroceso. He aquí una frase de Galbraith que está muy relacionada: “Todas las democracias contemporáneas viven bajo el permanente temor a la influencia de los ignorantes.”
No debemos permitir que seamos sólo eso. El bienestar de una nación como República Dominicana, que es parte del conglomerado de países que conforma Latinoamérica y el Caribe, que proporciona un sinnúmero de beneficios al globo terráqueo no puede ni debe conceder este tipo de irregularidades, sobre todo nunca debe darse por vencido, por más pobre o pequeño que sea debe alzar su voz y defender su derecho, a que se implemente la democracia que los gobernantes de hoy en día con tanta efusividad profesan. Siempre respetando el orden social y el bienestar común que es lo que se busca mantener.
El ser humano nace libre, pero ¿será cierto que podemos expresarnos sin miedo a recibir represalias luego? Hoy podemos escribir, hablar, cantar y hasta tocar un instrumento y estudiar lo que nos gusta gracias a personas que dedicaron su vida por la libertad de los derechos individuales, mártires que como pocos se atrevieron a ir contra la corriente, no dejarse vencer por fuerzas políticas, presión económica y hasta social.
Son este tipo de personas que hacen falta en nuestros días, y estoy segura que existen, andarán escabullidas entre los matorrales esperando el día en que puedan alzar la voz, pero mientras tanto ¿qué hacemos? Nos queda vivir en una democracia cleptómana (Espinal 2006), en donde nuestros funcionarios y gobernantes son los principales encargados de acribillar la democracia y de acabar con la misma, porque no hay nada peor que un país que cree ser democrático y defienda sus derechos cuando en realidad no es más que una máscara.
Y es por esto que día a día vemos como miles de dominicanos que votaban, hoy ya no lo hacen, están hastiados de escuchar promesas que no se cumplen y esto demuestra el grado de desinterés de la población hacia su país, y considero que a pesar de que la abstención al voto no es lo correcto para expresar el descontento, sirve de mucha ayuda para comprobarlo.
Establecer esa democracia que añoramos, necesita de esfuerzo y trabajo de cada uno de nosotros, pero también de participación política y es esto lo que nos aleja, ya que muchos prefieren ser apolíticos por la generalización de que por acción u omisión todos se ensucian las manos, cuando en realidad si las personas honestas se quisieran encargar de esto y no estuvieran tan ocupadas y hastiadas en asuntos personales, nuestra tan criticada política fuera distinta pero gracias a un sinnúmero de factores que afectan a la misma vivimos bajo la tan mencionada cleptocracia[6] (Espinal 2006).
Estamos todos cansados de ver la corrupción en cada esquina, y de que el pueblo, ignorante al fin, lo vea como si fuera una realidad que hay que aceptar cuando realmente es un mal que tenemos que vencer, hay que eliminar esta corrupción que nos afecta a cada uno de los dominicanos. O, ¿qué clase de Presidente se atreve a decir “quien no cumpla la ley, se va para su casa”? (Diario Libre 2009), cabe destacar que siendo “su casa” una mansión construida con el dinero del esfuerzo del pueblo, y ¿en dónde queda establecido que cualquier persona, sin privilegio alguno, cuando comete un delito, va para su casa? ¿es que acaso no están suficientemente claras las sanciones que llevan en materia penal este tipo de delito? ¿en qué cabeza cabe que el mismo Presidente con una frase como la mencionada esté haciendo espacio a la corrupción? ¿o es que como dice Juan Luis Guerra en una de sus canciones “aquí la corrupción juega ajedrez”? Abofetean al pueblo por su ignorancia, la misma ignorancia que ellos causan.
Unos dicen que tenemos democracia, porque al fin y al cabo podemos hablar y expresarnos, podemos escribir y gritar lo que nos molesta y lo que pensamos, ahora bien, ¿realmente nos estarán escuchando? ¿Hacen algo con nuestras quejas y con nuestras sugerencias más que echarlos a un zafacón? Sinceramente no lo creo.
Democracia en pañales, sin una base sólida pero en vía de desarrollo, así es como nos conocen, así nos ven y así nos seguirán viendo, hasta que hombres capaces, armados de valor y coraje, con principios suban al poder y hagan algo que valga la pena con este grupo de cleptópatas[7] (Espinal 2006) que nos gobiernan.
“Dice que en este sistema: “la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva”. No obstante, vemos como aquí en el país los que imperan son las decisiones de los funcionarios y gobiernos de turno. Ejemplo ¿Decidió la mayoría que era prioridad construir un Metro? ¿Decidió la mayoría que la Reforma Constitucional debía hacerse por Asamblea Revisora y no por Asamblea Constituyente?” (Moreno 2009), entonces como bien dice Moreno: ¿de cuál democracia estamos hablando, de la que no existe realmente o de la que supuestamente y en el mejor de los casos está muy debilitada?
Según muchos dicen, el dominicano sólo vive de quejas, siempre inconforme, pero tendrá sus razones, la lógica nos dice que si todos se quejan por algo será. Pero yo planteo lo siguiente, ¿por qué en vez de quejarnos tanto, no hacemos un proyecto en el que intervengan personas que no habían estado antes mezclados con política? ¿por qué dejar que estas personas que nos gobiernan hoy día se crean dueños de la política del país? ¿por qué permitir que se diviertan y hagan una fortuna exorbitante a nuestros ojos, con nuestros impuestos y con nuestro sudor?
Si bien es cierto que la educación en sí influye mucho en el avance de los pueblos, y que realmente en nuestro país sea por acción u omisión nuestros gobernantes para su conveniencia han hecho caso omiso a desarrollar los centros educativos y a mejorar la calidad de la misma, no menos es cierto que todo ser humano, que se distingue de los animales por el raciocinio puede y debe reclamar lo que le corresponde, actuar de manera participativa, ser voz y ser voto a la vez, no dejarse engañar ni controlar por personas que se creen dueñas de la patria por tener apenas unos años en un cargo público.
Es como dice Fernando Savater[8] en su discurso “La educación es el momento adecuado de la ética”:
La diferencia entre una democracia y un autoritarismo es que en la democracia somos políticos todos. Es por esto que alarma oír hablar de lo malo que son los políticos, de lo corruptos que son, y uno dice: Querrá usted decir que nos pasa a todos, porque si los políticos son corruptos, lo son porque nosotros dejamos que lo sean, porque fracasamos en nuestra propia tarea política que es el elegirles, sustituirles, controlarles, vigilarles, y en último término, presentarnos como candidatos, como una mejor alternativa frente a ellos; si eso no lo hacemos, efectivamente los políticos seguirán siendo unos corruptos; y lo seremos todos, todos los políticos dentro de un país, porque todos en una democracia somos políticos, y no hay más remedio que serlo. Lo fastidioso de las democracias es que nos obligan a tener que preocuparnos siempre por la cuestión política, y para eso hay que aprender a participar en la gestión pública de las cosas; no a dejarlas en las manos de los sabios, los técnicos, de los que vienen de fuera a resolver las cuestiones. Todos éstos son valores ético-políticos, al lado de ésos hay otros valores éticos que no necesito recordarles. Los valores de autonomía, de cooperación y de participación son los que hay que suscitar como valores de los ciudadanos que queremos; y esto de alguna manera recae sobre los educadores.
La ética, la moral y los principios son factores fundamentales para que pueda crecer una democracia, para que pueda siquiera existir en un pueblo, sin los principios tendríamos apenas migajas de lo que es una democracia, y no es eso lo que queremos.
Latinoamérica siempre se ha caracterizado por la simpatía, el carisma, la humildad y los valores que se inculcan a sus habitantes, ¿y cuáles son las imágenes que proyectan nuestros políticos? ¿Serán las mismas? Como bien se profesó después de la muerte de Juan Bosch y de que el país abrió los ojos ante lo que perdió, “muere el hombre pero su idea y sus principios, nunca”.
Democracia, además de ser lo que elija el pueblo, por y para él mismo, debe personificarse en la capacidad que posee la población de expresar el descontento, la gratitud, los inconvenientes y todo lo demás que esté relacionado con su desarrollo y bienestar común. Como afirma Gerald E. Caiden (Taveras 2009):
“Las fuerzas democráticas y las fuerzas de la corrupción se enfrentan en toda sociedad. Cuando domina la corrupción, ella se transforma en una forma de vida, quedando los instrumentos democráticos como meras fachadas. Por el contrario, cuando reina la disposición democrática, la corrupción es severamente castigada. En un extremo se encuentran las narcodemocracias y en el otro se ubican las pequeñas democracias de Islandia, Escandinavia y Nueva Zelanda. Entre ambos extremos se aprecian todas las combinaciones, y el límite entre democracia y corrupción se desplaza sin cesar en uno u otro sentido.”
Es fácil poner un ejemplo de que nuestra “democracia” está muy debilitada, por no decir que está en peligro de extinción si existió alguna vez, nuestros queridísimos Haitises, nuestra Bahía de las Águilas, nuestro patrimonio natural y cultural, nuestros parques, el agua potable, los árboles, lo que es de todos y cada uno, es inadmisible el adueñamiento de nuestra tierra, la venta o alquiler de un espacio que no les pertenece.
Los mismos que deben hacer cumplir las leyes, son los mismos que las pasan por alto, descaradamente, delante de un pueblo repleto de ignorancia (causada por ellos mismos), y es que ¿democracia y represión tienen algo en común? El mismo ejemplo, la represión contra los jóvenes del campamento de Gonzalo en los Haitises (Capellán 2009) da como resultado por toda perspectiva, que esto no es más que un disfraz, una máscara mal puesta, un maquillaje que se va desvaneciendo.
El pueblo debe tomar conciencia, debemos abrir los ojos, luchar en contra de la corrupción, de aquellos que quieren disfrazar de democracia esta cleptocracia sin remedio, no hay espacio para patanes en el mundo de hoy. No queremos líderes falsos, hacen falta verdaderos líderes, de vocación, que sientan un llamado hacia su patria, NO hacia su patrimonio personal.
Para concluir, la necesidad que tiene no sólo Latinoamérica sino el mundo, de líderes auténticos y capaces de llegar y pensar en un más allá que lo que hoy tenemos, es incalculable, no debe existir esta intolerancia política, esta manipulación al ciudadano, este descaro con aquellos que trabajamos por nuestro país. La “democracia”, que tanto exclamamos hoy día o lo poco que queda de ella, fue lograda por hombres que combatieron, que se enfrentaron, no es justo echarlo todo a perder. ¿O es que lo poco que queda de ella, está siendo roído por las ratas? Pronto no quedará más democracia de la que hablar. Como ciudadanos, como personas capaces de discernir entre lo que nos conviene y lo que no, es tiempo de despertar, de alzar la voz y de participar, de demostrar nuestro descontento hacia tantos casos de corrupción, hacia tanto descaro y desfachatez. Si no lo hacemos nosotros mismos, nadie más lo hará. Los que podemos participar, estudiar, leer, informarnos, hagámoslo, eduquémonos, trabajemos por cambiar este presente tan injusto y tan manchado por aquellos inconcientes, no es como dice John Mayer “Waiting on the World to change” es más como muchos decimos “We make the change”. Hay que encontrar un equilibrio, hay que luchar por ello, hasta que se logre.
Referencias bibliográficas
- Capellán, Guillermo. 2009. “Intolerancia política y diversidad”. Clave Digital, junio. http://www.clavedigital.com/App_Pages/Opinion/Firmas.aspx?id_Articulo=15053 (última visita 26 de julio 2009)
- Diario Libre. 2009. “”El que no cumpla se irá para su casa”: LF. Diario Libre, Julio. http://www.diariolibre.com.do/noticias_det.php?id=208675 (última visita 26 de julio de 2009).
- Espinal, Rosario. 2006. “Dictadura o Democracia cleptómana”. Clave Digital, mayo.
- Franchini, Matías. 2008. “República Dominicana: reelección sin sorpresas en un clima de incertidumbres”. CADAL Virtual, mayo. http://www.cadal.org/articulos/nota.asp?id_nota=2359 (última visita 12 de julio de 2009).
- Juventud rebelde. 2009. “Leonel Fernández: El retroceso de la democracia en Latinoamérica no será posible”. Diario de la juventud cubana, junio. http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2009-06-30/leonel-fernandez-el-retroceso-de-la-democracia-en-latinoamerica-no-sera-posible/ (última visita 12 de julio de 2009).
- Moreno, Millizen. 2009. ¿Cuál democracia? Clave Digital, Julio. http://www.clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?id_Articulo=15194
- Platón. 370 a.C. “La República”.
- Savater, Fernando. 1998. La educación es el momento adecuado de la ética. Acto de conferimiento del Doctorado Honoris Causa, Universidad Simón Bolívar, 29 de octubre.
- Taveras, Tomás. 2009. “Sanción ética y moral para el flagelo de la corrupción”. Clave Digital, enero. http://www.clavedigital.com/App_Pages/Opinion/Firmas.aspx?id_Articulo=13420&id_ClassArticulista=243 (última visita 26 de julio de 2009)
[1] Un Estado Constitucional es aquel que se encuentra reglamentado por la misma Constitución y en donde las leyes a seguir son las establecidas en la misma.
[2] El sufragio universal, mejor conocido como el voto, es importante ya que es la representación del querer de la población, y es aquí donde interviene lo que siempre escuchamos: “Si no votas, no te quejes”
[3] Muy a pesar de las faltas que pudo tener el gobierno de Zelaya, un golpe de estado en nuestros tiempos, (y más uno como éste que no representa más que la queja de un grupo) no debe realizarse, y de todas formas no es la manera correcta de expresar el descontento y mucho menos la forma en la que se dio éste.
[4] Y cabe destacar que nuestros gobernantes, dentro de lo que están nuestros funcionarios por igual, están regidos por un código de ética que al parecer no han leído.
[5] Ese mismo desarrollo que tenemos décadas esperando, nosotros los países de Latinoamérica, los tercermundistas, pero no hay discriminación, no hay desigualdad, ¿para qué luchar si sabemos que por ser lo que somos, vamos a perder?
[6] Atribuyéndole su concepto como es de imaginarse, unos cleptómanos se adueñan de nuestra “democracia”.
[7] Lo cual puede tomarse desde cualquier punto de vista o como mejor nos convenga, son unos cleptópatas en el sentido en que realmente toman lo que no les pertenece, y con ello en el otro sentido toman una democracia que tampoco es de ellos.
[8] Fernando Fernández-Savater Martín es un filósofo, activista y escrito español. Se ha destacado en el ámbito de artículos periodísticas y ensayos, y éste sobre la educación me ha parecido de los mejores, puesto que la misma es el pilar de toda sociedad.
Publicado por:
Javier Cabral (Comisión de Recursos WEB GRED-UNIBE)








Muy buena reflexión Mary. Considero que la perspectiva crítica en la que se enmarca el artículo está bastante documentada y referenciada y eso tiene mucha importancia. Es fundamental que abramos espacios de discusión y que todo el que tenga algo que decir lo diga. No debemos quedarnos callaros, la ciudadanía se ejerce desde la tribuna y debemos ser ciudadanos militantes de nuestras convicciones. Te felicito muy sinceramente.
Quiero aprovechar también para saludar la iniciativa del GRED de habilitar este espacio para el debate y la reflexión de ideas. Hace falta discutir, construir pensamiento y reflexión colectivamente. Se puede obviar la voz de uno, pero cuando seamos multitud, tendrán que oirnos.
Saludos
CRG